Con los años, los formatos se fueron actualizando, y si bien no es lo mimo, hace unos años pudimos rememorar la sensación de que un tercero nos lea o nos hable desde una voz en off. Nuevamente el formato volvía a nuestras vidas, pero esta vez con temáticas no sólo infantiles. Política, deportes, actualidad, opinión, todo comunicado desde un enlatado.

Pero la creación de podcast no llegó sólo para recordarnos antiguas épocas, también se presentaron como una nueva oportunidad de comunicación. Son una herramienta para masificar la palabra de muchas personas. La posibilidad de tener un espacio para contar lo que uno tenía que decir, sin necesidad de recurrir al alquiler de, por ejemplo, un estudio radiofónico.

Masificación de las voces

La libertad de expresión es un derecho inalienable. Todos, sin importar nuestro sexo, raza, pensamiento político o religioso, tenemos la posibilidad de hablar y decir lo que pensamos. Pero, el acceso a los medios de comunicación masivos, si bien en la teoría es libre, en la práctica, no son tan sencillos de alcanzar.

¡A no confundirse! Que no estamos hablando de que alguien censure o bloquee este acceso, sino que no es tan fácil tener un micrófono en televisión abierta o en una radio. Hace falta dinero, contactos y llegada. Pero, como todo, con el avance de la tecnología, los mensajes se fueron masificando.

Internet, la globalización y las redes sociales nos permiten llegar a lugares que hace 20 años eran impensados. ¿Quién se iba a imaginar que íbamos a poder hacer un Live en una plataforma y que personas de distintas partes del mundo nos iban a poder ver en vivo y en directo, y hasta que iban a poder interactuar? ¿O que íbamos a poder difundir videos desde casa y compartirlos libremente?

Y así como podemos mostrarnos al mundo desde un móvil o una laptop, también nuestra voz puede trascender más allá de los límites de nuestros hogares, sin necesidad de contar con mucho dinero o equipamiento. Algo que la empresa Peruvian Broadcastng Company, responsable de la primera transmisión de radio del país, ni se animó a soñar.

Pero hoy, con contar con un smartphone con megas y un buen programa de audio y edición, ya podemos subir nuestras ideas a internet, para que cualquier persona pueda escucharlas cuando y donde quiera. Nunca tuvimos tanta libertad como en estos tiempos, y esto es algo que no podemos dejar de festejar.

Claro que, así como es algo maravilloso, también puede ser un arma de doble filo muy peligrosa. Cualquier persona puede decir cualquier cosa, por eso, siempre hay que volver a las fuentes antes de tomarnos en serio lo que escuchemos o leamos. Al fin y al cabo, la información es poder, también la falsa.

Historia del podcast

Primero definamos que es un podcast, ya que no es lo mismo que un audio libro, pero tampoco es una transmisión en vivo como la radio. Sino que es una serie de episodios previamente gravados en donde una o más personas hablan sobre algún tema en particular.

 

Es muy difícil identificar cuando se creó el primero. Se cree que viene de varios años atrás, hasta tal vez del siglo pasado. Pero fue recién con el surgimiento del RSS (Really Simple Syndication), un formato de estructuración que facilita el acceso a la información contenida en una página online, que se comenzó a conocer como tal. Pero, se preguntarán ¿Qué tiene que ver esto con un podcast?

 

En 2004, Adam Curry, un presentador estadounidense agregó archivos a un RSS en su Blog Radio Userland, y allí es donde se cree que surgió. Su nombre es una conjunción entre las palabras iPod (pod) y broadcasting (cast) que significa radiodifusión. Pero, ¿por qué iPod? Si, Apple lo hizo de nuevo, aunque no directamente. Curry eligió un iPod para almacenarlos debido a su gran capacidad de almacenamiento.

Aunque, como ya hemos mencionado, puede que la aparición de este formato, se remonte a varios años más atrás. Lo importante es que hoy se cree que hay más de un millón de podcast activos en el mundo y que su consumo no para de crecer, ni en Perú, ni en cualquier rincón del globo terráqueo.

Hacer podcast, una actividad al alcance de todos

Alzar nuestra voz y expresarnos libremente es algo muy satisfactorio. Más para los que hemos fantaseado alguna vez, con tener nuestro programa de radio. Por serte, esto nunca estuvo tan al alcance de nuestras manos. Sólo tenemos que pensar qué vamos a decir, sobre qué vamos a hablar, y dejarnos llevar. Quien sabe, quizá hasta nuestras palabras se hagan famosas.

Lo interesante de este formato, es que, si tenemos algún problema escénico o queremos mantener nuestra identidad a salvo, pero dar a conocer nuestros pensamientos, este formato nos lo permite. A pesar de la posibilidad de sobreexponer nuestras palabras, nuestra imagen sigue segura.

Ahora. ¿Qué es lo ideal para crear un podcast de calidad? Hay muchos cursos o espacios en los que podemos capacitarnos. Existen diferentes campos que nos ayudarán a adquirir herramientas para que la producción sea la que deseamos. Desde cursos de guión, hasta edición de sonido. Si queremos profesionalizarnos, vamos a encontrar mil aristas.

Antes que nada, debemos entender que un podcast como cualquier otra producción, tiene un cuerpo y una estructura específica:

  • Pre producción
  • Grabación
  • Edición
  • Publicación

1.    Pre Producción

Lo primero en este punto es tener una idea sobre lo que queremos contar. Esto tiene que ser diferente, tener un enganche que le dé al oyente, un motivo para consumirlo. Luego, tendremos que pensar cómo contarlo, guionarlo y fragmentarlo u organizarlo en episodios o capítulos. Cada capítulo también debe ser pensado y organizado individualmente.

Por otro lado, en esta etapa tendremos que crear un calendario de grabación, donde aclararemos la periodicidad de los episodios. Organizaremos la agenda y sabremos si necesitamos algún elemento puntual para llevar adelante un programa, o a algún invitado en especial.

2.    Grabación

Esta es tal vez la parte más divertida, obviamente. En donde nos sentaremos frente al micrófono de nuestro móvil o dispositivo de grabación, y dejaremos fluir las palabras. Claro que debemos atenernos un poco al guión, para poder respetar tiempos y puntos clave del relato.

3.    Edición

Una de las características que tienen el podcast es que, en general, aunque no siempre, parecen haber sido grabados en vivo, es decir, parecen “crudos”. Pero esto no es del todo cierto. Todos los podcasts profesionales, aunque no lo creamos, cuentan con un proceso de edición: borrado de sonidos ambientes, muletillas, silencios extensos o errores del relato, etc.

También se le puede agregar sonidos, música, subir o bajar el volumen de la voz, recortarlo, enlentecerlo, etc.

4.    Publicación

El momento de tomar coraje y presionar el botón que lo cargará en la plataforma que hemos elegido previamente. Esta elección dependerá del público al que apuntemos y de la accesibilidad que tengamos.

Algunos de los más conocidos a nivel mundial son:

  • SoundCloud
  • iVoox
  • Spreaker
  • Central Podcastera
  • Spotify

En fin, ahora que ya sabemos de donde viene toda esa locura de los Podcasts, puede que sea momento de que nos pongamos a analizar nuestras ideas y aprovechemos para darlas a conocer. Puede que termine siendo un proceso terapéutico y divertido ¿Hacemos la prueba?

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