El guitarrista de Led Zeppelin, en una nueva entrevista para la prestigiosa “Rolling Stone Magazin” asegura haber sido el primero en meterle distorsión a una guitarra eléctrica. Medalla que originalmente fue atribuida a The Kinks.
“La gente no sabe muchas de las cosas que he aportado a la música. Por ejemplo, una de las primeras cosas que traje a la ecuación, como músico de sesión, fue la caja de distorsión (overdrive), entonces conocida como caja de fuzz”.
“Conocí al ingeniero eléctrico Roger Mayer en una sesión y me dijo: ‘¿Hay algo de electrónica que crees que podría ser un buen añadido para tener con la guitarra?’. Y yo le contesté: ‘Sí, por supuesto’. Le toqué música con la guitarra y le dije: ‘Eso es lo que necesita’. Creo que tenía una grabadora en aquel momento, si enganchabas la guitarra con el encaje del micrófono podías conseguir un sonido realmente distorsionado. Cuando tocabas una nota, además, podías mantenerla de forma casi indefinida”.
“Se fue y volvió con una cosa genial. Yo estaba trabajando en el estudio en aquel momento y puse el pequeño aparato que él había creado en la parte de atrás de mi amplificador. Era muy pequeño. Normalmente, los productores llegaban y te preguntaba: ‘¿Tienes algo para esta canción?’. Y yo les tocaba algunos riffs.
En esta ocasión me propuse ver si la caja de fuzz funcionaba. Así que la enganche y las caras de los otros guitarristas, que lo mismo tenían siete años más que yo, se pusieron blancas porque pensaban: ‘Oh dios mío. Este pequeño rebelde está llenando todos los puestos posibles a la hora de tocar la guitarra y ahora encima tiene esto. En cualquier caso, se estableció inmediatamente y, cuando me llamaban para hacer sesiones, me pedían que me la trajera”
Lo curioso de estas declaraciones es que se contradice con la historia del origen del fuzz que, normalmente, se atribuye a The Kinks. Supuestamente, según el mismo Ray Davies afirma que en un arrebato por desamor y un mal día le llevaron a rajar el cono de uno de sus amplificadores. Esto habría provocado que el aparato sonara distorsionado, traduciéndose en el sonido que podemos escuchar en su disco homónimo de de 1964 y, más concretamente, en la canción “You’ve Really Got Me”, más tarde popularizada por Van Halen.